23 diciembre 2009

Encontré paraiso en los polos de la Luna.


Los años que he visto pasar, me han dejado perplejo, e incluso, me han tomado de los brazos con tanta fuerza que me han lastimado. Las noches no solían ser tan cálidas, solo se prestaban a iluminarme, a hablarle a la Luna aún sin importarme que no me contestara. Este día pronosticaba una noche que, aunque corta, sería muy placentera...


Durante el día, ese momento me permitía ver cosas lindas: existían estrellas de muchos colores, unas verdes, otras amarillas, anaranjadas, plateadas, doradas, rojas... Pero siempre existía, quizá el temor absurdo de que, con el paso del tiempo, las estrellas y la Luna decidieran abandonarnos y volver al mundo al que acostumbro imaginar, dejando así una tierra oscura y triste.

Jamás olvidé que estabas ahí, comenzaba poco a poco a consumir tus palabras, tus sonrisas, la forma en que reías e incluso disfrutaba de tus silencios. Te quiero. 

Después de que llegaron las estrellas y verificaron su posición, la suavidad de tu rostro me habló fuertemente cuando no hablabas y yo, bueno... Te quise aún más.

"Deja que te acaricie, deja que te bese,
deja que te muerda,

no porque lo necesites tu,
sino porque lo necesito yo,
deja que mis manos recorran tu cuerpo,
y se fundan con tu piel,
deja que sienta toda tu calidez,
quiero temblar al sentir tu piel, tus labios,
quiero acariciarte aunque no pueda verte siempre,
deja que te sienta como mi segunda piel,
deja que te aproveche una y otra vez,
no me cansare de sentirte dentro de mi piel,
deja que te acaricie,
dejaré que mis manos recorran toda tu piel,
deja que te acaricie otra vez."   

Encontraré, y pronto, la forma de robar un fragmento de la Luna, o una de las estrellas de colores para tí. Ahora veo que, no todo es malo, esta vez no dejaré que estos elementos, estos que permitieron encontrala, me abandonen. Por otra parte, el brillo de tu ser me permite, incluso en tu ausencia, regalarte promesas, las cuales, mantendré para no perderla, para no olvidar, para vivir como se debe. Te adoro.

Solo espero que, realmente jamás te falte nada, que seas feliz y darte, con el paso del tiempo, la Luna entera... Habrá más para tí.


¡Te Quiero!

Mientras Inmensas Caricias Habitan Emocionadas y Libres, Lucirás Esplendorosa  



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